La inseguridad no ha desaparecido de la ruta nacional 38 ni siquiera en su trazado nuevo, sostiene el experto en emergentología, Juan Masaguer. A su parecer, en este tramo el exceso de velocidad está marcando graves accidentes que bien podrían prevenirse. Respecto de la antigua ruta, el especialista cree que hay mucho por hacer para disminuir las tragedias.

"Los autos rurales compartidos son un peligro en sí mismos. No sólo por su mal estado de mantenimiento, sino porque circulan sin luces y frenando en todas las paradas, lo cual obliga a quienes circulan por detrás a realizar peligrosas maniobras. Las motos también son un factor de riesgo. Todos los días, hay un motociclista fallecido en un accidente de ruta en Tucumán. Lleven o no lleven casco, no se salvan en estos caminos. Transitan con mucha imprudencia", comentó Masaguer. Respecto de las rastras, el médico insiste en que estos vehículos deben desaparecer de las rutas. "Son vehículos agrarios, diseñados para andar a no más de 20 km/h. A eso se le suma que no están bien señalizados", especificó.

"Los peligros son muchos y los controles insuficientes. Los automovilistas no aprendieron que deben circular con las luces bajas encendidas siempre en las rutas", explicó. Y añadió que, a su parecer, la nueva traza no será una solución mágica para disminuir las muertes en la 38. "Una buena medida de fondo sería rehabilitar el ferrocarril Tucumán- La Cocha. Esto sacaría pasajeros que hoy viajan inseguros en la ruta 38. No olvidemos que ninguno de los 1.500 autos rurales que se legalizaron inicialmente podían pasar una revisión técnica", concluyó.